Reliquia, Pol Guasch
La literatura del duelo —como la del mal—, a su modo, azuza, deprime, incita, conmueve, hace brotar una inquietud que, a medida que envejecemos, se vuelve más perturbadora. Reliquia es una obra en marcha en la que Pol Guasch excava en la esperanza de encontrar algo. A sí mismo, o esa intimidad donde san Agustín cifraba la divinidad, ahora un desierto, un vacío, el altar a un dios cesante. Lo que se encuentra dentro es lo de fuera: la historia que la voz narrativa se cuenta, acompañada de una sospecha, que no es posible una vida sin el relato de una vida. Lo que más me interesa de este libro es asistir a un proceso, a una educación sentimental y literaria, el despliegue o devenir como el tiempo psicológico bergsoniano, que es el que computa en las almas, la del autor y la del lector, siendo quizá por instantes una cosa única, algo momentáneamente fusionado, excavado y felizmente encontrado, un milagro compartido entre escritura y lectura. Me interesa también el concepto ...



