La metamorfosis, Kafka (una relectura abisal)
Debiéramos atesorar igual que oro en paño la ocasión de una lectura, entendiéndola como sincronicidad irrepetible, como anillo del árbol que nos configura y como huella espiritual que a saber dónde dejaremos. Debiéramos actualizar cada cierto tiempo prudencial la totalidad de nuestras lecturas (vivir es una lectura en sí misma) para acompasarlas al ritmo de nuestro viejo corazón, a nuestro exacto acontecer, al escorzo último de desplegarnos en aquello que últimamente nos ocupe. Somos este reciclaje continuo de células muertas, como un programa que no terminara nunca de cargar; es lo más parecido que seremos a los dioses. La eterna incompletitud, la posibilidad del infinito en cada aliento. Me conmocionó la dupla Grete-Gregor porque cada dupla remite a cierto orden que hilvana lo divino con lo microscópico: el oxígeno y el carbono se diferencian en un puñado de protones. El Tao y la ultraderecha son letras del mismo alfabeto. El Dos, desde Platón hasta Wittgenstein , desde Jesucristo ...


