sábado, 8 de junio de 2013

No me dejes nunca, Jason

No me dejes nunca
Jason
Astiberri, 2013


Astiberri publica la segunda edición (la primera es de 2008) de esta pequeña historieta gráfica que desarrolla una mínima trama sobre la condición del escritor, un superviviente soñador incapaz de salir de su penuria existencial altamente literaturizable. Personajes tan conocidos como Hemingway, Ezra Pound, James Joyce, Scott Fitzgerald o Gertrude Stein, le sirven a Jason (Noruega, 1965) para construir esta historia realista y desesperanzada que tiene algo de esperpéntica: encontramos a seres erráticos obligados a conciliar sus elevadas aspiraciones artísticas con una realidad económica y personal miserable. Unos personajes a los que Jason da vida animalizándolos, en un contraste de comicidad y ternura que remata con esa pose entre solemne y canina que resulta más emotiva cuanto más inesperada. El ojo del lector, guiado sutilmente por la mano hábil del autor, se pone al mismo nivel que estos personajes provistos de cierta heroicidad trágica; extraños en una ciudad real y ficticia al mismo tiempo, los Hem o Scott abren una ventana en el tiempo emocional de los lectores de hoy, que a buen seguro encontrarán en estas 48 páginas una breve delicia al estilo de la nostálgica alucinación de Woody Allen en Midnight in Paris

Habitantes de su propio mundo interior, el de contar historias en una ciudad cuyo idioma desconocen pero que ejerce cierta atracción de ángel exterminador. Jason logra momentos que podrían calificarse de agónicos, como cuando Hemingway y Pound detienen su partida de ping-pong, se miran fijamente y se preguntan "¿Por qué hacemos tebeos?" Una reflexión esbozada sobre quiénes somos y por qué somos lo que somos. El escritor sólo se puede justificar a partir de un constante extrañamiento consigo mismo y con la realidad. 

Si Max Estrella emprendía por el Madrid de principios del s.XX un incierto viaje que se tornaría definitivo, aquí encontramos otros peleles del elegante artisteo parisino unidos por cotidianas –o no tan cotidianas– desgracias pequeño-burguesas: la precariedad económica, las tensiones de la vida conyugal, el fracaso literario... Un choque con la realidad convertido en desesperado intento de forzarla. Después de pasar un buen rato imaginando qué sería de nosotros si no fuéramos nosotros, es decir, qué pasaría si diéramos un buen golpe que pusiera fin a todos nuestros problemas –económicos y vitales, en ese orden–, nos vemos devueltos a una habitación en penumbra, despiertos en mitad de la noche y pidiéndole a alguien que no nos deje nunca.

El mismo año en que se han publicado tres ediciones nuevas de El gran Gatsby se reedita también este cómic para los que gustan hacer de la historia de la literatura una ficción rentable: la de nuestros anhelos y nuestras filias. No me dejes nunca, titulado originalmente Hemingway y galardonada con el premio Eisner 2007 a la mejor obra extranjera, se añade a lo que parece una fiebre nostálgica por aquella generación perdida, por aquel Barrio latino, escenario mítico para ensoñaciones, y aquellos personajes reales que escribieron con sus vidas una obra de arte inagotable.






1 comentario:

  1. Las Máscaras del Héroe y su desfile de bohemios literarios (con sus vidas miserables y ruinosas) en el Madrid de principios del siglo XX pero con 550 páginas menos.

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