domingo, 5 de enero de 2014

'Los escondites', Eugenio Montale

Recuerdo que hace tiempo, durante uno de esos bloqueos de escritura y revisión, me aconsejaron aferrarme a los objetos. El consejo venía refrendado con la alusión a un relato de Ocnos de Cernuda que más tarde leí sin buscarlo. Hoy, sin buscarlo, he dado con este poema donde precisamente los objetos, y no nosotros, parecen los protagonistas y responsables accidentales de ese otro accidente al que llamamos existencia.



LOS ESCONDITES

Cuando no estoy seguro de estar vivo
la certidumbre está a dos pasos, pero cómo duele
reencontrar los objetos, una pipa, el perrito
de madera de mi esposa, una esquela 
del hermano de ella, tres o cuatro gafas
también de ella, un corcho de botella
que le pegó en la frente en un lejano
cotillón de Año Nuevo en Sils Maria
y otras chácharas. Mudan de domicilio, entran
en los agujeros más ocultos, siempre
cerca de acabar en la basura.
Conspirando entre sí se organizaron 
para sostenerme, saben mejor que yo
el hilo que las une a quien quisiera
deshacerse de ellas y no se atreve. Más cercano
en el tiempo el Gubelin automático trata
de sumárseles, perpetuamente rechazado.
Lo compramos en Lucerna y ella dijo
llueve demasiado en Lucerna, jamás nos va a servir.
Y en efecto…







Eugenio Montale
Diario del '71 y del '72
en Poesía completa, Galaxia Gutemberg
trad. Fabio Morábito

3 comentarios:

  1. Gracias por recordarnos este hermoso poema

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    1. Carmen, recordarás el día que me dijiste aquello. Como los buenos consejos, solo lo comprendí algún tiempo después, en uno de esos chispazos mentales en los que parece que logramos esa conexión con el mundo. Así que gracias a ti.

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