sábado, 19 de julio de 2014

Réquiem por un campesino español

Habla Juan José Millás en un artículo reciente ("Héroes", 18/07/2014, ELPAÍS) sobre los héroes de un tiempo por venir. Estos héroes hipotéticos y mesiánicos serían la figura opuesta a los actuales caciques feudalizantes que detentan los poderes fácticos de nuestra sociedad. Se refiere Millás a los episodios de indisciplina cívica protagonizados por el hijo de Gallardón, de un lado, y por la propia Esperanza Aguirre, de otro. En ambos casos se da una conducta delictiva que sin embargo no obtiene sanción alguna, situándose así por encima de la ley, en lo que viene a ser lo que Millás califica como privilegios de clase.

En su magistral relato Réquiem por un campesino español, Ramón J. Sender aborda con crudeza un episodio abominable y cruento, vergüenza de nuestra historia reciente que, como en los anteriores casos, no recibió sanción ni compensación alguna. El propio Sender dijo a propósito de su libro que reproducía "el esquema de toda la guerra civil nuestra, donde unas gentes que se consideraban revolucionarias lo único que hicieron fue defender los derechos feudales de una tradición ya periclitada en el resto del mundo".

Resulta perturbador que un país siga sometido, tanto tiempo después, a parecidas extorsiones, cacicadas y desplantes de unos señoritos que antes blandían carabinas y ahora se protegen con escoltas pagados por los contribuyentes. Y resulta no menos perturbador que tanto tiempo después podamos ver a Paco el del Molino actualizado en Carlos Cano, el joven que pasará tres años en prisión por participar en un piquete informativo que no causó ningún daño. No tengo claro que estos héroes que dice Millás puedan traer el tiempo por venir a un país que se condena día tras día a perpetuar su ignominia. 

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