viernes, 5 de julio de 2013

Low Moon, Jason

Low Moon
Jason
Astiberri, 2009

John Arne Sæterøy es el nombre real de Jason, famoso historietista de origen nórdico que hace bueno aquello de menos es más. Menos dibujos, menos diálogos, menos elementos en la viñeta, menos rasgos humanos, menos páginas... y sin embargo es mucho más. En Low Moon Astiberri reúne en un solo volumen cinco pequeñas historias que aparentemente tienen poco en común: serie negra, parodia del western o ciencia ficción. Y, sin embargo –otra vez–, todas están cosidas por el mismo hilo maestro: el de unos personajes vacíos, dibujados con trazo simple, rígidos y casi inexpresivos, que consiguen transmitir con gran sensibilidad el absurdo de la existencia. Esto quizás sea lo que une también a los lectores que se acercan a este cómic, un reflejo certero, la mueca fría y paródica de una sociedad cínica que malvive aquí mientras está siempre esperando algo. Esa misma inmersión en la miseria moral de Mr Wonderful, el sórdido personaje de Daniel Clowes. En cierto modo, encuentro un paralelismo con los personajes estáticos y soñadores de Hopper, capturados en la intimidad de sus hogares o en medio de actividades rutinarias. Antihéroes que nos seducen quizás porque preguntándonos por sus razones estamos también buceando en nuestro interior.

Además de esto, Jason demuestra un dominio excepcional del suspense, la elipsis y el humor negro. Todo, y esto es lo mejor, al servicio de una intensidad emocional lograda con  una escasez de medios prodigiosa. Recuerdo las escenas en las que una pareja discute y los bocadillos aparecen completamente fundidos en negro. El ruido queda irónicamente plasmado, y no se me ocurre mejor manera. Reconozco que me ha atrapado esta indagación en las complejidades de nuestras vidas, nuestra necesidad de amar y ser amados, el autoconcepto construido sobre una falsa idea de éxito, el lado más oscuro de unos personajes que al final se resuelve en mirar por una ventana con los ojos perdidos, o en acabar en la barra de un bar con dos vasos medio vacíos y los ojos perdidos.

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